miércoles, 28 de mayo de 2014

MI DOBLE MORAL


Todos tenemos doble moral, pocos iluminados pueden librarse de esto, pero al tratarse de juicios y creencias tan arraigadas en nuestra cultura, familia e ideología, nuestros juicios contradictorios se vuelven casi, casi, parte de nuestra identidad. 

La doble moral es criticar una cosa y hacer otra igual o peor; o tener estándares altos en un aspecto pero muy bajos en otros de la misma índole.

¿Identificas tu doble moral? Lo habitual es que te cueste trabajo saber en dónde muestras esta falla de integridad ya que se relaciona con lo que te conviene, con lo que es más fácil y cómodo de hacer, con lo que te gusta y con lo que quieres proyectar ante los demás.

En los últimos años estoy intentando ser lo más congruente conmigo mismo y mis creencias, estoy intentando erradicar lo más que se pueda mi doble moral. ¿Ya has pensado en dónde manifiestas doble moral? Déjame crear el ambiente de confianza entre tu y yo contándote una de mis dobles morales mientras tu piensas en las tuyas:

Soy carnívoro, pero jamás mataría con mis propias manos a la vaca para comer un filete… hay temas que no puedo justificarme. Debo admitir que de niño era un poco cruel con algunos animales, no con los gatitos y perritos, pero sí con las lagartijas y los peces, creo que como ellos no mostraban sentimientos ni hacían ruidos, era menos fácil notar su sufrimiento y por lo tanto, sensibilizarme. Hay temas que no puedo justificarme.

Por ejemplo, desde niño y hasta mi adolescencia, cada periodo vacacional iba a pescar con mi familia a la isla de Holbox (se dice Jolbosh). El proceso de pesca consiste en ir por la carnada a la orilla del mar; con una red atrapamos muchos pececitos; luego te diriges mar abierto y cuando el pescador experto encuentra el lugar indicado, anclamos, ponemos la carnada en los anzuelos y los lanzamos al mar. Usamos carretes de hilos plásticos (creo que de nylon) que llamamos “cordeles” (porque no pescamos con caña, ¡Pescamos con cordeles! ¡Como los hombres!… es broma, la verdad lo hacemos porque es más barato.) Después de paciencia, técnica y algo de suerte, un pez muerde el anzuelo y comienza a jalar, tu jalas también y eventualmente se zafa el anzuelo o derrotas al pez y lo sacas del mar. Para quitarle en anzuelo tienes que sujetar a la presa muy bien para poder maniobrar… y aquí viene la peor parte… si está muy inquieto, tomas un palo y le pegas en la cabeza para atarantarlo y lograr tu cometido. 

Hoy en día no podría pescar, no sería capaz de golpear a un pez en la cabeza… pero sigo comiendo pescado, sigo propiciando que alguien le pegue en la cabeza a los peces para que yo lo coma… igual que el asunto de la vaca. 

No estoy cómodo con mi incongruencia, pero admito que me hago al tonto y no pienso en ello. Para compensar un poco las cosas, ya me rehuso a comer venado, porque a diferencia de las vacas, los venados no se crían para servir de comida, es decir, se pueden extinguir y eso sí me pegaría fuerte en la conciencia. Por lo menos sé que mientras comamos vacas, éstas jamás estarán en peligro de extinción, al igual que mientras los caballos nos sirvan para trabajar, como medio de transporte y entretenimiento, tampoco estarán en peligro.

¿Ya identificaste tu doble mora? 

Tal vez lo primero que te venga a la mente es la doble moral de alguien más. Es un primer paso. Te das cuenta de esto cuando dices: “Aquel no hace esto, pero bien que hace esto otro.”

Lo que complicará más la búsqueda de tu doble moral es que tu mente entrará en un modo de “autoprotección” donde justificará de inmediato tus errores e incongruencias. Así que necesitas mucha voluntad para ser honesto contigo mismo. 

El librarse de dobles morales te hará una persona más íntegra, con mayor credibilidad, con mayor autoridad para hablar sobre algún tema. Nuestra vida debe reafirmar nuestras palabras. 

A raíz de esto me he hecho con más filtros mentales cuando escucho hablar a alguien, de automático le pongo “mute” a lo que dice o hace una persona de doble moral; ya ni discuto con él. Creo que es el resultado más triste a nivel personal, pierdes importancia y respeto al quedar evidenciado. 



6 comentarios:

Insuni Aguilar dijo...

En primera a lo de la carne hay métodos además de lo del venado, estar informados de donde proviene lo que comes es lo principal y tal vez vale la pena comer un poco menos de carne pero a cambio buscar carne de mejor calidad de lugares que traten de mejor manera a sus animales.

Por otra parte tienes razón y me he quedado pensando en dónde se encuentra mi doble moral.

Me gustó mucho el tema.

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Deje de comer carne de borrego o carnero una vez que de niña vi como mataban a aquel borreguito que habia sido mi amiguito. Hoy me rehuso pero no había pensado como tu. Veo gente en la iglesia y como dices les pongo "mute" en automatico porque dicen una cosa y hacen otra. Buen blog es interesante. Saludos.

David Park dijo...

Gracias Insuni =)

¿O sea que hay lugares donde matan a los animales sin dolor? ¿Y como me entero de cuales? ... creo que de cualquier forma, tampoco los mataría yo, ni aunque fuera sin dolor... =/

David Park dijo...

Anónimo, gracias por leer y comentar, que bueno que te pareció interesante. Saludos también.

Unknown dijo...

Muy cierto pero existiran las personas que no tengan doble moral..en mi opinion no.

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